Historia de los Palacios Reales de León

Todo parece indicar al día de hoy, aunque algunos lo nieguen, que aunque señalen como palacio real el actual de Conde Luna, la realidad es que los únicos reyes que han pisado sus estancias han sido sus majestades los reyes de España don Juan Carlos y doña Sofia el día 4 de mayo de 2010 con motivo de su reinauguración como sede de la la Universidad de Washington y como centro de interpretación del Reino de León.
Lo cierto es que al día de hoy León no tiene ningún palacio regio como tal. La historia más verosímil es la siguiente: los reyes leoneses se trasladaron al barrio de Palat de Rey (Palatium Regis) cuanto Ordoño II donó sus dependencias reales, para la construcción de la primitiva catedral. Era aproximadamente el año 914. En las dependencias originales de Palat, que comprendía un pequeño palacio, un monasterio y la iglesia de San Salvador, ejercieron su reinado Ordoño II, Fruela II, Alfonso V el Monje, Ramiro II el Grande, Ordoño III, Sancho I el Craso, Ramiro III, Vermudo II, Alfonso V el Noble y Vermudo III. Cuando empezaron a resultar demasiado pequeñas las dependencias reales de Palat, sus sucesores, Fernando I y Sancha, ordenaron construir, en donde estaban situadas las iglesias de San Pelayo y San Bautista, una nueva construcción regia que comprendía el palacio real, donde se trasladó la corte real leonesa, la capilla palatina, el panteón real y las dependencias de un monasterio al que pusieron bajo la advocación de san Isidoro, por encontrarse aquí los restos de Isidoro desde 1063. El actual palacio del Conde Luna es del siglo XIV, y aunque lo quieren vender como el primitivo palacio real, lo cierto es que en las excavaciones y catas arqueológicas realizadas en el edificio no se han encontrado restos de ningún tipo, ni de los siglos X, XI ni XII.
Actualmente, lo único que queda del Palacio de palat de Rey es la reconstruida iglesia de San Salvador, y las dependencias reales de San Isidoro son utilizadas hoy, como museo, albergando la sala del tesoro, biblioteca capitular y archivo.

Vida cotidiana y social durante el Reino de León

Crónicas y cronistas en el Reino de León

Fuentes cristianas

Sampiro :
Nació en 956 en Iglesia del Campo (El Bierzo) lugar donde aún se conserva parte de la casa donde pudo haber nacido. Fue un clérigo, político e intelectual del Reino de León, y uno de los primeros cronistas de nombre conocido. Ingresó en un monasterio pero se duda si fue en el de Sahagún o en el de San Miguel de Camarzana. Ante el peligro de los ataques musulmanes huyó a Zamora y posteriormente se estableció en la corte de León. Su crónica, que continúa las de Alfonso III de Asturias, recopila los hechos que consideró más relevantes entre el año 866 y el 982, en que se interrumpe. Notario del rey Vermudo II (984-999), confirmó las leyes dictadas por Wamba, mandó abrir y estudiar la colección canónica. Después Sampiro ocupó el cargo de Mayordomo (puesto político de máxima confianza en la Corte) con Alfonso V de León (999-1028). Llegó a ser obispo de Astorga desde el año 1035. Murió en Astorga en 1041.

Pelayo :
Pelayo, obispo de Oviedo (muerto en Oviedo en 1153), fue un clérigo, político e intelectual del Reino de León, consejero del rey Alfonso VI de León y Castilla y uno de los primeros cronistas de nombre conocido. Hacia 1119 reanudó la crónica de Sampiro, para el periodo que va desde el reinado de Vermudo II de León hasta la muerte de Alfonso VI (1040-1109). La exactitud y neutralidad de esta crónica está bastante discutida. Posiblemente fue monje benedictino en Sahagún, de donde Alfonso VI lo promovería a obispo de Oviedo, cargo que ocupa entre 1101 y 1130, en que Alfonso VII le obliga a renunciar, por haberse opuesto a su matrimonio con Berenguela. Al morir su sucesor, Alfonso, en 1142, reocupa la sede interinamente hasta 1143. Previamente a su consagración, había mediado en el pleito entre el arzobispado de Oviedo y el de Burgos. Engrandeció la sede ovetense, incorporando Santillana y logrando del papa Pascual II el privilegio de exención a toda metrópoli, excepto la romana. Tras la muerte de Alfonso VI, siguió el partido de doña Urraca. En este reinado (año 1115) convocó un Concilio en la Catedral de Oviedo cuyos acuerdos fueron sancionados por la reina.
Es autor de dos obras importantes: el Liber chronicorum que compuso como continuación de una serie de crónicas que reunió y copió en el Liber chronicorum, la parte principal del Corpus Pelagianus. Este incluye la Historia Gothorum de Isidoro de Sevilla, la Chronica ad Sebastianum, y el Chronicon de Sampiro. La crónica de Pelayo se completó en algún momento posterior a 1118, ya que se refiere al matrimonio de Elvira de Castilla, Reina de Sicilia, hija de Alfonso VI, con Roger II de Sicilia en ese año. Pelayo es la fuente más importante para la división del reino que tuvo lugar tras la muerte de Fernando I de León y Castilla (1065); y testigo ocular contemporáneo de los reinados de Alfonso VI y Urraca. Pelayo también dispuso que todos los documentos judiciales relativos a su diócesis se recopilaran y copiaran en el Liber testamentorum. Aunque contiene documentos falsificados, inventados e interpolados, con el fin de favorecer las reclamaciones de la sede ovetense, sigue siendo una importante compilación para la investigación histórica. Se ilustró con miniaturas coloristas de estilo románico, que constituyen uno de los más importantes ejemplos de pintura de su época.

Lucas de Tuy (crónica tudense) :
Lucas de Tuy, llamado el Tudense nació en León, en la segunda mitad del siglo XII, fue un clérigo e intelectual leonés, destacando por su obra como historiador. Ocupó las dignidades eclesiásticas de canónigo de San Isidoro de León y obispo de Tuy. Siendo canónigo en León (1221-1239), Lucas tuvo que defender la causa de Isidoro de Sevilla (De Miraculis Sancti Isidori). Viajó por Roma, Constantinopla, Chipre, Jerusalén, Armenia y Francia. Afirmó haber visto los supuestos cuatro clavos de la crucifixión de Jesucristo, uno en Francia, otro en Nazaret, otro en Tarso y el cuarto en Constantinopla. En 1233 o 1234 pasó la Pascua en Roma y desde 1239 hasta su muerte fue obispo de Tuy. En De altera vita fideique controversiis adverus Albigensium errores 1234 combate la herejía albigense inspirándose en San Isidoro y San Jerónimo. A petición de la reina Berenguela redactó en 1236 el Chronicon mundi, su mejor obra. Abarca desde los orígenes del mundo hasta 1236 y presenta un doble marco, universal y peninsular. Se divide en cuatro partes y las fuentes principales son San Isidoro, el Biclarense, Hidacio, Osorio, Alfonso III, el Silense y Sampiro. Pretendía ser una réplica a las grandes historias universales que tan populares eran en la Europa del momento, al tiempo que actualizaba la labor histórica de San Isidoro. Enlaza con la tradición de recopilaciones cronísticas del reino Astur-Leonés.
En una de sus crónicas, Lucas de Tuy relata la leyenda de la muerte de Almanzor. Indica que el día que murió un extraño prodigio ocurrió en Córdoba. Una especie de pastor apareció a orillas del Guadalquivir contando en árabe y en romance: en Calatañazor perdió Almanzor el atambor, y cuando la gente se le acercaba se desvanecia para tomar cuerpo en otro lugar cantando el mismo estribillo. Mal pudo perder Almanzor el tambor en 1002 cuando la primera vez que se tiene noticia que se usó el tambor en la guerra de España fue en la batalla de Sagrajos en 1086 traído por los almoraviles, cuyo estridente y atronador ruido asustó a los cristianos de tal manera que les hizo perder la batalla.
Murió en Tuy en 1249.

Crónica Silense :
La Historia Silense o Crónica Silense es un documento escrito en latín, alrededor del año 1115, donde se ensalza el linaje y las obras del reinado de Alfonso VI de León y Castilla. Durante mucho tiempo se creyó que la crónica había sido escrita por un monje del monasterio de Santo Domingo de Silos, de allí la denominación de silense. El monasterio, ubicado en la localidad homónima, a unos 60 km al sur de la ciudad de Burgos, tomó su nombre del santo Domingo de Silos. En las primeras décadas del siglo XX algunos estudiosos sugirieron conexiones entre el supuesto monje silense y la Colegiata de San Isidoro de León o el monasterio de Sahagún.

Crónica Najerense :
La Crónica najerense, cuyo título original es Chronica Naierensis (llamada así porque fue compuesta en el monasterio benedictino de Santa María la Real de Nájera), es una crónica del último cuarto del siglo XII escrita en latín que narra una historia universal emprendida desde la Creación que continúa con la bíblica, la de la antigüedad clásica y de la Hispania visigoda hasta llegar a la historia contemporánea de los reinos de León y Castilla. Constituyó el modelo para la historiografía hispano-latina posterior (De rebus Hispaniae, de Rodrigo Jiménez de Rada y Chronicon mundi, de Lucas de Tuy) y para la obra histórica alfonsí, e incluyó abundantes materiales obtenidos de los cantares de gesta. Se trata de una compilación realizada a partir del agregado de fragmentos de obras anteriores, como la obra histórica de San Isidoro o el Corpus Pelagianum, obra supervisada por el obispo de Oviedo don Pelayo (m. 1153). Aunque la obra venía siendo fechada hacia 1160, la edición de Estévez Sola de 1995 retrasa su fecha de composición hasta 1173 como terminus post quem, año en que Pedro Coméstor debió concluir su Historia Scholastica, otra de las fuentes de la Crónica najerense. Montaner la data hacia 1185, y en todo caso entre 1173 y 1194, pues sirvió de fuente al Linage del Cid, que no pudo ser redactado antes de 1194. La obra, pues, es estrictamente contemporánea a la Historia Roderici, si bien esta última debió ser anterior, pues influyó en la Crónica Najerense. La Crónica Najerense muestra parcialidad a favor de los castellanos.

Fuentes musulmanas

Ibn Hayyan :
Abu´l Marwán Hayyán Ibn Jalaf Ibn Hayyan nació en Córdoba en 987. Fue funcionario de la dinastía amirí, redactó diversas obras de temática histórica que se han conservado de forma parcial y que constituyen una de las principales fuentes para el estudio del final de la dinastía amirí, las revueltas de Córdoba y el comienzo de los reinos de taifas. Hay diversas dudas a propósito de su origen. Mientras algunos estudiosos le consideran familia e incluso hijo de Almanzor, otros le consideran descendiente de una notable familia muladí. Al igual que Ibn Hazm, se destaca como un defensor de la dinastía de los Omeyas, criticando la caída de ésta, con la consiguiente ruptura del centralismo andalusí y la creación de los distintos taifas. Entre sus obras más importantes destacan al-Matin y al-Muqtabis. Esta última tiene un especial significado por el tratamiento que hace de los hechos y personajes históricos, prácticamente moderno (y no olvidemos que vivió entre los siglos X y XI). Murió en la misma ciudad en 1075.

Ibn Jaldún :
Ibn Jaldún o Ibn Khaldoun más conocido como Abenjaldún, fue un famoso historiador, sociólogo, filósofo, economista, demógrafo y estadista árabe. Nació el 27 de Mayo de 1332 en lo que actualmente hoy es Túnez, aunque era de origen andalusí. Su familia fue dueña de la Hacienda Torre de Doña María en la actual Dos Hermanas (Sevilla). Es considerado como uno de los fundadores de la moderna historiografía, sociología , filosofía de la historia, economía, demografía y las ciencias sociales en general. Es fundamentalmente conocido por su obra Muqaddima o Prolegómenos a su vasta Historia de los árabes, que constituye un temprano ensayo de filosofía de la historia y de sociología, disciplina esta última de la que a menudo es considerado antecesor.
Su familia tuvo que abandonar Sevilla cuando fue tomada por los castellanos en 1248, vivió en el momento histórico cuando el Islam comenzaba su decadencia. Luego de haber fracasado en sus ambiciones políticas y de haber sido perseguido y encarcelado, dedicó el resto de su vida a estudiar y reflexionar sobre los hechos sociales, económicos e históricos. Este conocimiento será el que volcará en su obra. En 1363, gracias a su amistad con Ibn al-Jatib quien lo llamó cuando se encontraba en Fez, desempeñó una misión diplomática en favor del reino de Granada, en el otro extremo del Mediterráneo, más específicamente, en Sevilla ante Pedro I de Castilla, el Cruel. Desde 1388 se instala en El Cairo donde se dedica a la enseñanza y a la investigación en varias universidades (madrasas), especialmente en la prestigiosa Al-Azhar. Entre los aportes a la economía de Ibn Jaldún, se incluye el descubrimiento de la dinámica de los mercados. Analiza también conceptos económicos fundamentales como población, precio, beneficio, lujo, y formación de capital. Todos estos conceptos son analizados en sus obras, donde también traza las interrelaciones entre ellos.
La obra más importante de Ibn Jaldún es el Libro de la Evidencia, registro de los inicios y eventos de los días de los árabes, persas y bereberes y sus poderosos contemporáneos. Está dividido en siete libros. El primero de ellos es la Muqaddima o Prolegómenos, que prologa al resto de la obra, aunque posteriormente ha sido tratado como una obra independiente. Los libros del dos al cinco cubren la historia de la Humanidad hasta los tiempos de Ibn Jaldún. Los libros seis y siete cubren la historia de los pueblos bereberes y del Magreb. Su historia es, como el mismo lo afirma, una Historia Universal y abarca el análisis de historias de otros pueblos como los asirios, hebreos, griegos y romanos. Falleció el 19 de Marzo de 1406.

Nombres y patronímicos en el Reino de León

Un apellido patronímico es aquel que procede de un nombre propio. Los patronímicos españoles se obtienen del nombre del padre al agregar mediante los sufijos ez, oz, iz y hasta az, y cuyo significado es hijo de. Este sistema de apellidos proviene de los Visigodos, el pueblo germánico que, con la decadencia del Imperio Romano, se estableció en la Península Ibérica y fundó aquí un Reino. La terminación ez equivale a las terminaciones son de los apellidos de origen nórdico (Anderson, Johnson), vitch o ievna de los patronímicos rusos (Nikolaievitch). De esta manera, toda una serie de apellidos hispánicos muy frecuentes tiene su origen, en la Edad Media, en el nombre propio del padre.
He aqui algunos de los patronímicos más corrientes durante el Reino de León.

Nombre
Patronímico
Adán
Adánez
Álvaro
Álvarez
Ansur
Ansúrez
Diego
Díaz, Diéguez
Fernán, Fernando
Fernández
Flaín
Flaínez
Gonzalo
González
Hernando
Hernández
Munio
Muñoz
Nuño
Nuñez
Ordoño
Ordoñez
Pero, Pedro
Pérez
Raimundo
Raimúndez
Ramiro
Ramírez
Sancho
Sanchez
Suero*, Xuárez
Suárez
Velasco
Velazquez
Vermudo
Vermudez

* Del latín Suarius (cuidador de cerdos). Sin connotaciones en el siglo X.

Monogramas de los Reyes de León
     
García I
Ordoño II
Fruela II
Alfonso IV
Ramiro II
Ordoño III
Sancho I
Ordoño IV
   
Ramiro III
Vermudo II
Alfonso V
Vermudo III
Fernando I
Alfonso VI
Doña Urraca
Alfonso VII
 
   
Fernando II
Alfonso IX
   

* Uno de los monogramas empleados por los Reyes de León. Estos eran realizados a mano por el notario real correspondiente.

www.catedralesgoticas.es